sostenibilidad

Rocío Álvarez Ferrando lleva cuatro décadas transformando materia en memoria.

Artista plástica, joyera y diplomada en curaduría de arte contemporáneo, Rocío construyó su lenguaje en el cruce entre la tradición artesanal latinoamericana y una mirada profundamente personal sobre el adorno.

Cada pieza que crea en su taller L'atelier, en Quito, parte de una pregunta: ¿qué dice este material cuando se convierte en joya?

Ha expuesto en Montevideo, Quito, París y Houston. Dirigió la Galería Mucahua durante catorce años. Trabaja la plata esterlina, el spóndylus —esa concha del Pacífico que fue moneda precolombina—, las piedras volcánicas, el coral, la taracea y las esmeraldas reconstruidas con técnica artesanal.